Todo sería más fácil si existieran signos indiscutibles. No obstante, no se corre el peligro de equivocarse cuando uno reconoce a su hijo en una descripción profunda, en varias de las características que mencionamos en esta página (ver Dotación/Dotación infantil).
Tanto psicólogos que trabajen con niños como psicopedagogos pueden hacer este tipo de evaluaciones. De todas formas, la experiencia de los profesionales en el campo de la dotación infantil puede ser muy importante a la hora de comprender y orientar al niño y a su familia.
Los test de CI son necesarios pero no son la única herramienta. También es necesario evaluar la creatividad, la personalidad, los aspectos emocionales y sociales.
A priori, no son muy significativos en cuanto a niños se refiere; en su caso, el contacto resulta esencial.
Los padres, una vez que disponen de los resultados que les ha dado el profesional, pueden referirle algunos aspectos, por ejemplo, describirle sus puntos fuertes y mencionar los dificultosos, para explicarle de inmediato cómo van ayudarlo. Lo fundamental es devolverle una imagen coherente de sí mismo, en la cual pueda reconocerse.
Es inútil dar cifras exactas de CI, pues para él no significan nada.
También es bueno mencionar por qué motivos a menudo se siente diferente de sus compañeros, sin emitir un juicio de valor: los demás también tienen sus puntos fuertes.
No, si se le hace entender que la inteligencia es un "regalo" que debe aprender a utilizar; que por si sola no asegura éxito ni felicidad y que no lo hace mejor ni peor que otros.
Por otro lado, los niños rara vez se vanaglorian de su especificidad o tienen algún interés en diferenciarse de sus compañeros.
Si está obstinado en la negativa, es inútil insistir, pues hará todo lo posible por sabotear las pruebas.
Podemos mostrarle la utilidad de una entrevista de este tipo: puede resultar una herramienta para la elección más consciente de un centro de estudios, conocer el modo de empleo de su inteligencia de forma productiva, para conocerse mejor, etc.
No es necesario hablarle de test o prueba, que se asocian a examen. Simplemente puede explicársele que se visitará a un profesional que entrevista niños para jugar, dibujar, saber qué cosas le gustan más, cuáles le molestan, etc.r
Todo depende del tipo de relación existente. Se puede comentar, evitando siempre las comparaciones con familiares de edad cercana, como hermanos o primos.
Es bueno que no sea este aspecto el tema central de los encuentros familiares, o una referencia obligada al hablar del niño.
Hay que evitar que los padres pasen a ser los "protagonistas" y que este tema sea el eje en torno al cual giren todas sus energías. De lo contrario, su condición de dotado podría transformarse en una carga más, demasiado grande para el niño.
Antes que nada hay que evaluar la situación: ¿con qué objetivo dar a conocer las características del niño?, ¿a quién?, ¿cómo?
Las reacciones conocidas son múltiples: van desde la escucha benévola y comprensiva hasta el rechazo absoluto de cualquier dato que no proceda del propio colegio.
Es cierto que los niños tienen el derecho de que sus “necesidades educativas especiales” sean atendidas, y que en nuestro país esto está lejos de ocurrir.
Tal vez el delicado equilibrio se encuentre en buscar el colegio que más contemple las necesidades del niño, sumando actividades fuera del ámbito escolar que complementen su interés en otras áreas y le permitan formar parte de otros grupos de chicos.
En nuestra experiencia, la lucha descarnada con la escuela solo hace más dificultosa la vida de los niños, que cada vez son más rotulados, pasando esta etiqueta de escuela en escuela en un periplo doloroso e interminable.
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